Sunday, September 23, 2007

Hay alguien despierto allí?

Un paso hacia la catástrofe

Por Michael Freund*

Versión en español: Tziviá Kusminsky

Estoy comenzando a sospechar, que la ola de calor a fin del verano nos ha dejado a muchos de nosotros en una pacífica siesta, tanto que no somos concientes acerca de algunos importantes desarrollos.


De acuerdo a todos los standards, los titulares de las últimas semanas deberían haber causado un furioso grito popular, acompañado de grandes manifestaciones, encolerados debates parlamentarios y masivas protestas.

Sin embargo, no ha habido nada de esto, ni una palabra. Mientras tanto, el primer ministro del Estado de Israel negocia secretamente gran parte del país junto con sus posesiones estratégicas.

¿Qué ha pasado con nuestro sentido de indignación? De acuerdo a los reportes de las recientes reuniones entre el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, y Ehud Olmert, se dice que han discutido acerca de grandes conseciones tales como la división de Jerusalem, el desarraigo de docenas de comunidades judías en Judea y Samaria y la renuncia a la soberanía israelí del monte del templo.

Los medios de comunicación, incluso publicó lo que fue llamado una copia de un documento de dos páginas, el cual resume el deseo de Olmert de cursar las últimas “líneas rojas” que Israel tiene, en un claro intento de salvar su tambaleante carrera política.

Con investigaciones acerca de corrupción rodeándolo por todas partes y el reporte final de Winograd, concerniente a la Segunda Guerra del Líbano, que está a punto de salir, Olmert parece haber decidido que la única forma de sobrevivir es a cuenta del estado.

PIENSE SOBRE ESTO por un segundo. Tenemos un primer ministro que es tan impopular que se parece a un grave acne, que actúa por detrás de nuestras espaldas, toma decisiones históricas las cuales harán peligrar el futuro del estado y permite el establecimiento de una Autoridad Palestina terrorista a lo largo de nuestras fronteras. Y lo más triste, es que no está haciendo todo esto por el bien de la nación sino por su propio interés político.

Y a pesar de todo, tan solo ha recibido como respuesta, nada menos que un bostezo. En cambio, nos sentamos tranquilamente, continuamos con nuestras vidas y no hacemos nada mientras que nuestro gobierno sigue rumbo al desastre.

Incluso, los cohetes lanzados por los palestinos a las ciudades y pueblos israelíes parecieran no llamar el interés público. El 3 de septiembre, la organización terrorista Jihad Islámica, disparó más de media docena de Kasams al sur de Israel, describiéndolo como “un regalo para el comienzo del año lectivo”. Uno de esos “regalos” cayó en el patio de una guardería en Sderot y casi causa una tragedia.

Este tipo de incidentes, deberían habernos shockeado profundamente. Sin embargo, el hecho es que los ataques de cohetes se han vuelto tan usuales, debido a la falta de respuesta por parte del gobierno, que prácticamente no son más registrados en nuestra conciencia.


Y MIENTRAS, nos encontramos en la pasividad de mantenernos silenciosos, ¿qué me dice del silencio que ha transcurrido luego de que el Wakf musulmán despojó el monte del templo y arrasó nuestra sumamente sagrada herencia religiosa y cultural? Israel puede tener soberanía en el Monte, pero queda claro, quien dirige el show desde nuestras pantallas de TV. En desafío a la ley, el Wakf ha estado excavando, abiertamente, un trecho de tres pies de profundidad desde el norte hasta el sur a lo largo del monte, destruyendo en el proceso artefactos preciosos que puede ser que daten del período del Primer Templo.

Nuestro sitio más sagrado está siendo vandalizado a la luz del día, mientras que nuestro gobierno y nuestra policía miran, negándose a ingresar y frenar la destrucción.

Si un periódico israelí publicase una caricatura la cual ofende al Islam, esto llevaría a un escándalo mucho mayor que el que ha causado la devastación del Monte del Templo por los musulmanes.

Pareciera ser que los israelíes han entrado en una fiesta de pijamas, entrando a sus sacos de dormir y pasando las horas sin preocuparse por lo que pasa en el mundo exterior. Pero la realidad, es que todo lo que está nación considera valioso está siendo atacado. Nuestra libertad, nuestro futuro, nuestra tierra y nuestro legado, están todos recibiendo puñetazos y nadie parece estar preparado para levantarse y hacer algo sobre esto.

SI EN ESTE MOMENTO, usted no está caminando indignado, entonces no debe estar prestando atención. Por lo que deje a un costado las páginas de deportes, deje de lado esos DVDs y comience a escuchar las noticias. Debemos salir a las calles y despertarnos de este sueño, nuestra apatía e indiferencia es lo que le ha permitido a este gobierno encaminarse hacia la catástrofe.

Hoy Sderot se encuentra bajo fuego. Pero no se sorprenda cuando Kfar Sba, Netanya e incluso Tel Aviv sean atacados.

El reloj despertador está sonando, si tan solo lo escucharíamos. Ahora, más que nunca, es tiempo de levantarse y ponerle fin a esta pesadilla de terror, debilidad y retirada, de una vez y para siempre.



El autor sirvió como Vice-Director de Comunicaciones Planificación Política en el gabinete del Primer Ministro. Es actualmente Director de Shavei Israel, una institución establecida en Jerusalén que auxilia a "judíos perdidos" en búsqueda de retornar al pueblo judío y puede ser contactado en: michael@shavei.org